viernes, 30 de octubre de 2009

Milicia





Milicia. «Los caballeros, en la guerra, comen el pan con dolor; los vicios della son dolores e sudores; un buen día entre muchos malos; ponense a todos los trabajos; tragan muchos miedos; pasan por muchos peligros; aventuran sus vidas a morir o vivir. Pan mohoso o bizcocho; viandas mal adobadas, a horas tienen, a horas nonada; poco vino o ninguno; agua de charcos o de odres; malas posadas, la casa de trapos o de hojarasca; mala cama, mal sueño; las cotas vestidas, cargados de hierro. Los enemigos al ojo. «¡Guarda allá! ¿Quién anda ahí? ¡Armas, armas!» Al primer sueño, rebatos; al alba, trompetas. «¡Cabalgar, cabalgar! ¡Vista, vista de gente de armas!» Esculcas, escuchas, atalayas, atajadores, algareros, guardas sobre guardas. «¡Helos, helos! ¡No son tantos! ¡Vaya allá! ¡Torne acá! ¡Tornad vos acá! ¡Id vos allá! ¡Nuevas, nuevas! Con mal vienen éstos. No traen. Sí traen. ¡Vamos, vamos! ¡Estemos! ¡Vamos!»
Tal es su oficio, vida de gran trabajo, alongados de todo vicio. Pues los de la mar, no hay igual de su mal. No acabaría en un día su lacería e gran trabajo. Que mucha es la honra que los caballeros merecen, e grandes mercedes de los reyes, por las cosas que dicho he.» El Victorial, de Gutierre Díez de Games.

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