miércoles, 14 de octubre de 2009

A mi la Legión.





Si yo digo que la Fiesta Nacional ha pasado por la barbería, los aficionados a los toros creerán que ha vuelto el afeitado salvaje, aquel que arreglaba los pitones hasta en las plazas de primera categoría, como ahora aseguran muchos que se sigue haciendo por los pueblos, punto en el que recuerdan que a Paquirri lo mató uno de Sayalero y Bandrés que no estaba precisamente en puntas, pues hasta un torito de barro de Cuenca es capaz de pegarte una cornada mortal. Y aunque suene al viejo oficio de los Fígaros de los cajones de curas y el arreglo y desmoche de pitones en los chiqueros de la corrupción, hay que reconocer que lo más señalado del desfile de la Fiesta Nacional, tradicionales abucheos al margen, ha sido todo cuestión de barbería y de peluquería. A saber: que si el Rey se afeitó la barba que se había dejado, como todo el mundo, durante las vacaciones, y apareció por vez primera en público sin ella, y que si los legionarios, en aplicación de una nueva reglamentación capilar, iban sin patillas de hacha y sin lucir pelo en su marcial despechugamiento de la camisa abrochada chispa más o menos a la altura del ombligo, como la sahariana marbellí del difunto Jesús Gil.
Ojú.
Digo ojú porque estoy viendo que esto es una avanzadilla de barbería y peluquería contra la Legión. Sobre sus gloriosos guiones veo planear la peligrosa sombra del águila carroñera de la Memoria Histórica. Se empieza prohibiendo que los caballeros legionarios sean unos tíos de pelo en pecho, y nunca mejor dicho, unos servidores de la Patria con toda la barba y con dos patillas como las de Juan José Padilla, el torero jerezano de la montera que él cree que es de Lagartijo, pero que es de Mickey Mouse... Digo que se empieza así, afeitando las patillas y las barbas floridas de los gastadores y abrochando hasta el último botón de los caballeros del Tercio, y se acaba amortizando a los novios de la muerte, porque sacan de la chistera de la Historia el conejo de la Memoria. ¿No quieren quitar el «Todo por la Patria» de la puerta de los cuarteles y poner en su lugar la modernez de «Todo por la democracia»? ¿Les extrañaría entonces que quisieran lisa y llanamente suprimir a la Legión, porque en el azar de la Historia y de la geografía estaba en 1936 donde tenía que estar, que era en nuestro Protectorado de Marruecos? A mí, la verdad, no me extrañaría nada que tal ocurriera en esta España donde, por ejemplo, se le ha quitado a la Guardia Civil como prenda de cabeza en la uniformidad diaria el sombrero que los que no sabemos cómo lo llama el Benemérito Instituto (que lo nombra así, sombrero) le decimos tricornio.
Por lo visto, a esto de ir borrando poco a poco muchas señas de identidad patriótica de España también, como los abucheos, «forma parte del rito» del 12 de octubre. Tanto como el «patillas fuera» y las camisas abrochaditas, sin enseñar el Mato Grosso de la hombría, a mí me ha inquietado profundamente que el famoso carnero de la Legión, con sus cuernos más retorcidos que las cornetillas de la Fiel Infantería, haya sido este año una cabra. ¿Era acaso una cabra loca, en esta nación que glorifica a todas las cabras locas, y usted sabe perfectamente lo que quiero decir? Menos mal, menos mal, que de momento no han toqueteado todavía las denominaciones históricas de la Legión. Pero me lo veo venir, que un día quizá no lejano querrán suprimir el Tercio Duque de Alba porque dirán que eso suena a la exposición de que inaugura esta tarde Cayetana en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
¿Usted recuerda el primitivo Credo Legionario, no? Lo tan citado de «con razón o sin ella» del «A mí La Legión», ¿no? Pues en este caso, el borrado de señas estéticas de identidad de la Legión es sin ella. Sin ninguna razón. Sólo para que nos olvidemos de nuestra propia historia. Aún estamos a tiempo, aún podemos enmendar el daño hecho a la patria y salvarla. Puede que haya que ser pragmático, puede que durante décadas, tengamos que vivir de una forma estóica, pero el resultado será satisfactorio y no habremos traicionado a nuestros antepasados.

¡ ESPAÑOLES A LUCHAR! ¡ ESPAÑOLES A MORIR!

Con la colaboración de Hyeronimus de Hispanismo.org

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