domingo, 16 de enero de 2011

La Vocación Imperial Mediterránea de la Corona de Aragón




La Corona de Aragón se manifestó en el Medievo con una vigorosa vocación imperial, ejerciendo su Romanidad en un mar infectado de piratería islamista. La posición geográfica del Principado de Cataluña, el Reino de Valencia y el Reino de las Mallorcas generó asimismo unas dinámicas actividades comerciales, fabricando toda una talasocracia con Génova o Venecia, desarrollando junto a la Escuela de Sagres, el Puerto de Sevilla, el Condado de Niebla y Cádiz una formidable navegación. Jugó en todo ello un papel importante la propia sociedad : Monarquía, nobleza, Iglesia; junto con menestrales y comerciantes varios.

Según el historiador galo Ch.E. Dufourcq, los Reyes Aragoneses desarrollaron un proyecto sistemático de dominación del Mediterráneo Occidental; todo un Imperio, como León, Castilla, Sevilla y Portugal lo forjaron en las Canarias, Madeira, Azores; y a posteriori en el Nuevo Mundo. Con Jaime I se reconquistaron las Islas Baleares y una buena parte de la fachada iberomediterránea; llegando a ser una baza decisiva de la Reconquista de Murcia ( Con una buena parte de la actual provincia de Almería ) Jaime II ( Nieto de el Conquistador ) avanzó aún más, aunque fracasó en el intento de reconquistar más plazas almerienses.

La Berbería fue asimismo un área de expansión aragonesa. Con Jaime I el Conquistador y Pedro el Grande ( Su sucesor ) ampliaron los intereses comerciales; ante la crisis del califato de la terrible secta negroide almohade, fragmentándose el Oranesado Español en multitud de sultanatos, rivales entre sí. Pedro el Grande y sus sucesores, Alfonso el Liberal y Jaime II, desarrollaron en la zona una complicada diplomacia de alianzas y contraalianzas, que incluía también a la Kernata Nazarí. La contrapartida, en la línea del viejo sistema de parias, era el protectorado militar. La novedad radicó en la contrata de compañías mercantiles, controladas por la Monarquía de Aragón y radicando en las principales ciudades de estos estrambóticos sultanes. Los muslimes pagaban por ello a sus guerreros de la Cristiandad, a sus capitanes y al monarca. En algún momento, incluso el Rey Aragonés obtuvo control directo de las aduanas de Ifriqquiya, donde un funcionario de su administración recaudaba las cantidades que el sultán de turno se comprometía a entregar. Todo ello, con una fuerte cobertura en los Protectorados de Trípoli, Túnez, Bugía, Argel, Orán, Tlemecén y Ceuta.

Jaume I lo Conqueridor fundó el Reino de las Mallorcas, integrado por Mallorca, Ibiza, el Rosellón, la Cerdaña y Montpellier; todo ello para su segundogénito Jaume II de Mallorca.

Asimismo fue Aragón artífice de la libertad siciliana. La Isla estuvo gobernada por la dinastía alemana de los Hohenstaufen en calidad de feudo del Pontificado, hasta que en el 1266 el Vaticano optó por desposeer a este linaje y entronizar a los Anjou. La decisión pontificia, seguida de la ocupación militar de la ínsula, con la ejecución del último soberano Hohenstaufen ( 1268 ) comprometió al Reino de Aragón, puesto que el Infante Heredero Don Pedro había contraído matrimonio con Constanza de Sicilia pocos años antes. Los sicilianos se sublevaron contra los Anjou y ofrecieron su Reinado a Aragón. Pedro el Grande, que ya había hecho los necesarios preparativos para recibir Sicilia y defenderla de los contraataques que los angevinos realizarían desde Nápoles ( Esto es, “ nea polis “; ciudad nueva ); se encontró de inmediato combatiendo en numerosos frentes franceses….Desde Roma fue excomulgado y se invitó al rey de los gabachos a que tomara posesión de la Corona Aragonesa ( 1283 ) Los estamentos aragoneses, desconfiados ante el siciliano conflicto, se enfrentaron abiertamente al Rey en el año de 1283. A duras penas, Pedro el Grande consiguió reconciliarse con sus súbditos, después de lo cual pudo hacer frente con solvencia a un intento de invasión gabacha de Cataluña en el 1285. La actitud profrancesa del monarca mallorquín en aquellas extremas circunstancias serviría como justificación para incorporar Mallorca definitivamente a la Corona de Aragón.


Para intentar obtener el levantamiento de la excomunión que pesaba sobre la dinastía y facilitar una salida negociada del conflicto por Sicilia, Pedro el Grande dividió la heredad entre sus hijos : A Alfonso correspondióle el Viejo Aragón, Cataluña y Valencia, y a Jaime Sicilia. Ambos hermanos colaboraron estrechamente por la seguridad de sus reinos. La marina aragonesa de Sicilia, de Roger de Lauria, siguió cosechando éxitos combatiendo contra la flota angevina, al tiempo que se afianzaba la presencia del Reinado Aragonés en el Mediterráneo Central con la incorporación de islas como Malta, Gozzo o Djerba. Se buscó la mediación del rey inglés en el conflicto y proliferaron las negociaciones ultrapirenaicas y de frontera : Burdeos, Olorón, Canfranc, Tarascón; donde los enemigos de la Corona Española de Aragón se negaron a aceptar la evidencia de Sicilia. Entretanto, compañías mercenarias contratadas por el rey de Mallorca, desposeído de la isla, y por el monarca gabacho, no cesaban de hostilizar los Pirineos. La muerte sin descendencia de Alfonso el Liberal en el 1291 dio un giro brusco a la situación : Jaime I de Sicilia se convirtió en Jaime II de Aragón ( 1291-1327 ), reteniendo, no obstante, el Reino de Sicilia.


Jaime II es el símbolo de la plenitud aragonesa; gran combinador de la habilidad diplomática y el cálculo bélico. Después de un preacuerdo con Carlos de Anjou en La Junquera ( 1293 ), la definitiva paz firmóse en Anagni, cerca de Roma, en el 1295; paz que hacía renunciar a los franchutes en su siciliana codicia, restituía Mallorca para Jaime II, devolvía prisioneros; casaba a Jaime II con Blanca de Anjou y una cláusula secreta compensatoria, por la que se reconoce al Monarca Aragonés el derecho a la Conquista de Cerdeña, que se llevaría a cabo entre el 1323 y el 1324.

Mil gracias a Ordóñez por sus escritos.

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